Dirijo GameLoop, un estudio independiente que busca explorar representaciones culturales en los videojuegos. Diseño juegos que exploran la identidad, la memoria y la ciudad. Creo que el videojuego es un medio que sirve para preguntarnos quiénes somos.

Un taxista encuentra el diario olvidado de un pasajero que confiesa querer quitarse la vida, y se lanza a buscarlo por las noches de Chapinero. Cada viajero que sube a Pollo, el taxi, trae su propio microrrelato urbano y surreal.
Un retrato interactivo de Bogotá donde las decisiones del jugador construyen el relato y su desenlace.

Novela negra ciberpunk en una Bogotá futurista. Encarnas a Bet0, un investigador que indaga la desaparición de un CEO cuya conciencia fue transferida a una máquina hace quince años.
Una trama de pistas, traiciones y finales múltiples alrededor de una pregunta: ¿se puede hablar de asesinato si la persona ya estaba muerta?

El primer juego de estrategia que reconstruye la Independencia de Colombia. Comandas unidades junto a Bolívar, La Pola, Santander y Ricaurte, desde el Pantano de Vargas hasta Boyacá.

Un juego que es una metáfora sobre las enfermedades mentales. A través de los ojos de Alice sobrevives en un mundo en ruinas donde los monstruos son miedos, y el entorno refleja su estado interior.
¿Qué es real: lo que ven nuestros ojos, o lo que la gente nos dice?
Antes de GameLoop estuvo Mankala Studio, donde di mis primeros pasos como creador de videojuegos. Aquí nacieron las ideas que todavía persigo: el territorio, la historia y lo colombiano como materia de juego.